Compra en verde o compra en blanco

Por Fernando Cornejo Soto Profesor Escuela de Administración y Negocios DUOC UC Sede Padre Alonso de Ovalle

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La compra de una bien raíz, y sobre todo de una vivienda, ya sea esta una casa o un departamento, siempre ha sido una de las decisiones más relevantes en la vida de una persona y la que muchas veces, por diversos motivos, es la que más cuesta resolver.

Actualmente el mercado inmobiliario maneja una oferta variada, tanto en viviendas usadas como nuevas, en sectores o comunas ya consolidados y otros que se perfilan como nuevos polos para el desarrollo urbano. Diferentes diseños, estilos y configuraciones marcan la tendencia de la oferta inmobiliaria, que va de la mano con las preferencias de los actuales consumidores.

Quienes hoy buscan adquirir una vivienda, se encuentran con conceptos como "compre en verde" o "compre en blanco", y que al momento de cerrar la operación tienen relevancia, sobre todo cuando los recursos provienen de un crédito hipotecario.

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La "compra en verde" se refiere a cuando una persona promete adquirir una vivienda nueva, asociada a un proyecto que ya está en etapa de construcción, es decir, la vivienda (casa o departamento) no está terminada, pero existe un grado de avance importante en la obra gruesa.

La "compra en blanco" se refiere a cuando una persona promete adquirir una vivienda sabiendo sólo que existe un permiso de edificación aprobado o que el proyecto está en etapa de adecuación de los terrenos, pero sin que se hayan iniciado excavaciones o trabajos de construcción alguno, es decir, sólo se conoce el proyecto a través de su maqueta.

Si hoy se encuentra próximo a tomar una decisión de compra de una vivienda asociada a un proyecto que ofrece la alternativa de "compra en verde" o "compra en blanco", no lo dude tanto, ya que la normativa exige que para concretar la operación, las partes deben firmar una promesa de compraventa ante notario mediante escritura pública y a su vez, la inmobiliaria debe contratar un seguro a favor del comprador para cubrir cualquier imprevisto relacionado con demoras en los plazos de entrega, problemas con las autorizaciones de los proyectos, incluso que asegure los anticipos o abonos de dinero que haya realizado el comprador, cuyos montos son reajustados en UF, conservando así el valor real de la inversión.

Además, la norma exige que el seguro debe estar vigente hasta la inscripción de la propiedad en el Conservador de Bienes Raíces en favor del comprador.

Debe considerar además que, al comprar una vivienda bajo cualquiera de las dos modalidades, existe un ahorro, ya que cuando la vivienda se entrega, al cabo de unos dos años, el valor de ésta es mucho mayor a lo pactado, y si no dispone del pie que exige el crédito hipotecario, 20% del valor de la propiedad, cuenta con hasta 24 meses aproximadamente para cubrirlo.

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